sábado, 10 de mayo de 2014

AVE RÍO Asimilar sin dejarse asimilar

   Poesía

yma ayca saça ruranacta qallarijpacpas paitaracmi machucuna cocanta pachaman vischuspa cayta yuyachiuay, amutachiuay, cuniraya viracocha ñispa mana viracuchactaca ricuspatac ancha ñaupa rimac muchac carqanco.

En tiempos muy remotos, antes de comenzar cualquier tarea difícil, los hombres de antaño colocaban su coca en el suelo y, sin levantar sus ojos a Huiracocha, decían así: Haz que me acuerde de cómo ejecutar esta tarea y que yo pueda ser hábil en su ejecución, ¡oh Cuniraya Huiracocha!

Manuscrito de Huarochirí, Capítulo I.

Índice

I    I.      Estancia: Profundo, el tiempo ------------------------------     5
I    II.     Estancia: Tiqsi  -------------------------------------------------        54
I    III.    Estancia: Signos de la voz   -------------------------------     141       
I    IV.   Estancia:  Aurora nativa  ----------------------------------       202
V.    Estancia: Coral del interior  ----------------------------         278.



Apología *















Oh
lejanas palabras:

escalera frágil
del crepúsculo

Oh
mi buen motivo para escribir
y escribir
cartas de amor
a la lluvia

mi amanecer
de rosadas memorias

Oh
POESIA:

fugitivo descanso

caminos
y más
caminos.

De mi poemario  Profundo   el tiempo.



 Ave  río *


Es un ave río 

un río tutelar
que una noche de sequía

como en los cuentos del abuelo

levanta sus alas de agua
para tal vez

nunca más volver

Sin embargo

varias lunas después

con la llegada de la lluvia buena

el rumor de sus corrientes

y el eco de sus cascadas
se dejan oír

y
desde detrás de los cerros morados
y al canto de las aves 
anuncia 
su regreso

Es un río jilguero
que extiende sus trinos
sobre campos y quebradas
sobre la piel líquida
de nuestra laguna

En forma
de laguitos de rocío

al pie de los alisales
se posa

Y
ya al atardecer

tras un setiembre pluvial

discurre 
por debajo del arco iris
sacude 
hierbas de silencio

refresca
inquietudes cotidianas

Todos sabemos
que desciende
por las hendiduras de las rocas
y resquebrajaduras
de las pendientes

cantando waynos
de hondo contenido telúrico
sus aguas
ruedan

Aunque algunas veces
hieren sus inundaciones

como cuando a uno le cae una pedrada
en la mismísima alma
por una razón inevitable
o
como si a ti te dieran
lo que nunca hubieras
querido recibirlo:
                          el peso de un destino
                          adverso y duro

Así
por los declives 
avanza su discurrir
el río volador

Siempre aleteando
con alas de  espuma ocre
de aire ancestral
de húmeda tierra

Con astucia de zorro andino
se introduce
en oscuras quebradas
en abismales
barrancos

Y desde allí
sale ahíto de incógnitas
o
para saltar como huayco imprevisto
o
nomás como hiperactivo 
gorrión que retoza entre rocas
y muros de piedra

sin hacer daño
a las sementeras de la comunidad

Con herramientas
en manos comunales
alegres lo esperamos
y le ayudamos
a enderezar su corriente
por el cauce del bienestar colectivo

Y pasa
haciendo olitas turbias

Y termina sus ansiedades
y furores
en  las profundidades
del pantano

Lo queremos
porque nos da motivos
para seguir
viviendo en comunidad

Pero
con el paso del tiempo
el río pierde
sus alas orillantes

Ya no vuela
como líquido zorzal travieso
ni pájaro agraz
de correntadas

Le han cavado
un cauce profundo
y  allí
parece dormirse
como oriflama sin signo
ni designio

Aún así 
los pobladores
lo soñamos: 

despertarse con la lluvia 
limpiarse los ojos turbios
ponerse de pie
vestirse con alas
de oro mayor

Y
subiendo al alto campanario
nos llama en arrebato
a salir
otra vez
a caminar por plazas y calles
por el mundo de fiestas
y locuras humanas.

*  Del poemario Ríos que llevamos.





Yerbas en botellas.*
En homenaje a la hermana emolientera y al hermano emolientero.

No debiéramos seguir
congelándonos de frío
y noche invernal

Ahí están
para abrigar
el camino del transeúnte
las yerbas
en botellas de linaza transparente
boldo de color guinda
y rosada
achicoria verde
verde llantén
amargón verdísimo
y otros parientes cercanos
o lejanos de remedios
contra el mal aliento
el hígado y los riñones inflamados
por gélidas trasnoches
largas caminatas
y el diario
trabajo matador

Ahí está
tibio
o
caliente
el emoliente

Quizás
con algo de tifoidea
pero reconfortante
y al alcance
de la humildad de bolsillo popular
y representando a natura
en las calles citadinas

Al amanecer
en la esquina
a pleno humo
la carretilla nos espera
para brindar por la ilusión
de una posible
mañana mejor

Con una copita de anís
Adentro
amigazo. Así
para poder cortar 
las ásperas ataduras
de este nuevo recomienzo
de tantas  y cuántas peleas
contra las malas sombras.

A quién
no se le enfría el entusiasmo
o
a veces
se le entumece el alma
a la hora de la soledad
y la húmeda
niebla.

Y
quién
entonces
no se acerca a la fuente tibia
a tu corazón
amigo emolientero
vendedor de aguas milagrosas
curandero
y sanador de heridas
y llagas
producidas por el smog
y la tristeza gris
de las calles en invierno

Hecho a la exacta medida
de la sed del noctámbulo
o para el tempranero
cazador de albores

Boticario de hierbas
en botellas. Auroral cantinero
de anónimos
trotamundos

Tu presencia cubre
el vacío sin fondo
de las horas neutras
y sin contorno

En el andar cotidiano
te hallamos
cual hombre lucero
emolientero
tempranero paisano
premonición
y pálpito de posibles
y mejores

amaneceres.  

* De mi poemario EN CIUDAD JARÍN.


 


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