Poesía
Oh
De mi poemario Profundo el tiempo.
Ave río *
yma ayca saça
ruranacta qallarijpacpas paitaracmi machucuna cocanta pachaman vischuspa cayta
yuyachiuay, amutachiuay, cuniraya viracocha ñispa mana viracuchactaca
ricuspatac ancha ñaupa rimac muchac carqanco.
En
tiempos muy remotos, antes de comenzar cualquier tarea difícil, los hombres de
antaño colocaban su coca en el suelo y, sin levantar sus ojos a Huiracocha,
decían así: Haz que me acuerde de cómo ejecutar esta tarea y que yo pueda ser
hábil en su ejecución, ¡oh Cuniraya Huiracocha!
Manuscrito
de Huarochirí, Capítulo I.
Índice
I I. Estancia: Profundo, el tiempo ------------------------------ 5
I II. Estancia: Tiqsi ------------------------------------------------- 54
I III. Estancia: Signos de la voz
------------------------------- 141
I IV. Estancia: Aurora
nativa ---------------------------------- 202
V. Estancia: Coral del interior
---------------------------- 278.
Apología *
Oh
lejanas palabras:
escalera frágil
del crepúsculo
Oh
mi buen motivo para escribir
y escribir
cartas de amor
a la lluvia
mi amanecer
de rosadas memorias
Oh
POESIA:
fugitivo descanso
caminos
y más
caminos.
De mi poemario Profundo el tiempo.
Ave río *
Es un ave río
un río tutelar
que una noche de sequía
como en los cuentos del abuelo
levanta sus alas de agua
para tal vez
para tal vez
nunca más volver
Sin embargo
Sin embargo
varias lunas después
con la llegada de la lluvia buena
el rumor de sus corrientes
el rumor de sus corrientes
y el eco de sus cascadas
se dejan oír
se dejan oír
y
desde detrás de los cerros morados
y al canto de las aves
anuncia
su regreso
anuncia
su regreso
Es un río jilguero
que extiende sus trinos
sobre campos y quebradas
sobre la piel líquida
de nuestra laguna
En forma
de laguitos de rocío
de laguitos de rocío
al pie de los alisales
se posa
Y
ya al atardecer
tras un setiembre pluvial
tras un setiembre pluvial
discurre
por debajo del arco iris
sacude
hierbas de silencio
refresca
hierbas de silencio
refresca
inquietudes cotidianas
Todos sabemos
que desciende
por las hendiduras de las rocas
y resquebrajaduras
de las pendientes
cantando waynos
de hondo contenido telúrico
sus aguas
ruedan
sus aguas
ruedan
Aunque algunas veces
hieren sus inundaciones
como cuando a uno le cae una pedrada
como cuando a uno le cae una pedrada
en la mismísima alma
por una razón inevitable
o
como si a ti te dieran
lo que nunca hubieras
querido recibirlo:
el peso de un destino
adverso y duro
Así
por los declives
avanza su discurrir
avanza su discurrir
el río volador
Siempre aleteando
con alas de espuma ocre
con alas de espuma ocre
de aire ancestral
de húmeda tierra
Con astucia de zorro andino
se introduce
en oscuras quebradas
en abismales
barrancos
Y desde allí
Y desde allí
sale ahíto de incógnitas
o
para saltar como huayco imprevisto
o
nomás como hiperactivo
gorrión que retoza entre rocas
gorrión que retoza entre rocas
y muros de piedra
sin hacer daño
sin hacer daño
a las sementeras de la comunidad
Con herramientas
en manos comunales
alegres lo esperamos
y le ayudamos
a enderezar su corriente
por el cauce del bienestar colectivo
Y pasa
haciendo olitas turbias
Y termina sus ansiedades
y furores
en las profundidades
del pantano
Lo queremos
porque nos da motivos
para seguir
viviendo en comunidad
Pero
con el paso del tiempo
con el paso del tiempo
el río pierde
sus alas orillantes
Ya no vuela
como líquido zorzal travieso
ni pájaro agraz
de correntadas
Le han cavado
un cauce profundo
y allí
parece dormirse
parece dormirse
como oriflama sin signo
ni designio
Aún así
los pobladores
los pobladores
lo soñamos:
despertarse con la lluvia
despertarse con la lluvia
limpiarse los ojos turbios
ponerse de pie
vestirse con alas
de oro mayor
Y
subiendo al alto campanario
nos llama en arrebato
a salir
otra vez
a caminar por plazas y calles
por el mundo de fiestas
y locuras humanas.
Yerbas en botellas.*
En homenaje a la hermana emolientera y al hermano emolientero.
No debiéramos seguir
congelándonos de frío
y noche invernal
Ahí están
para abrigar
el camino del transeúnte
las yerbas
en botellas de linaza transparente
boldo de color guinda
y rosada
achicoria verde
verde llantén
amargón verdísimo
y otros parientes cercanos
o lejanos de remedios
contra el mal aliento
el hígado y los riñones inflamados
por gélidas trasnoches
largas caminatas
y el diario
trabajo matador
Ahí está
tibio
o
caliente
el emoliente
Quizás
con algo de tifoidea
pero reconfortante
y al alcance
de la humildad de bolsillo popular
y representando a natura
en las calles citadinas
Al amanecer
en la esquina
a pleno humo
la carretilla nos espera
para brindar por la ilusión
de una posible
mañana mejor
Con una copita de anís
Adentro
amigazo. Así
para poder cortar
las ásperas ataduras
de este nuevo recomienzo
de tantas y cuántas peleas
contra las malas sombras.
A quién
no se le enfría el entusiasmo
o
a veces
se le entumece el alma
a la hora de la soledad
y la húmeda
niebla.
Y
quién
entonces
no se acerca a la fuente tibia
a tu corazón
amigo emolientero
vendedor de aguas milagrosas
curandero
y sanador de heridas
y llagas
producidas por el smog
y la tristeza gris
de las calles en invierno
Hecho a la exacta medida
de la sed del noctámbulo
o para el tempranero
cazador de albores
Boticario de hierbas
en botellas. Auroral cantinero
de anónimos
trotamundos
Tu presencia cubre
el vacío sin fondo
de las horas neutras
y sin contorno
En el andar cotidiano
te hallamos
cual hombre lucero
emolientero
tempranero paisano
premonición
y pálpito de posibles
y mejores
amaneceres.
* De mi poemario EN CIUDAD JARÍN.




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